Jueves, 19 Septiembre 2019 16:14

Pipo Gorosito: "Acá uno porque fue a ver a Klopp se cree entrenador; yo fui a ver a Andrea Bocelli y no sé cantar"

Pipo en acción, alienta a sus jugadores al borde de la línea de cal. No salvó del descenso a Tigre, pero ganó la copa de la Superliga al vencer a Boca en junio. (Foto Baires) Pipo en acción, alienta a sus jugadores al borde de la línea de cal. No salvó del descenso a Tigre, pero ganó la copa de la Superliga al vencer a Boca en junio. (Foto Baires)

-¿Qué es lo que más te enoja que te griten en una cancha?
-Me duele cuando me gritan ladrón. Me da impotencia la facilidad con la que se denigra. Te dicen cualquier cosa y vos no te podés defender. En la calle no te lo dicen. ¿Y por qué en la cancha te tienen que reputear?

-¿Alguna vez respondiste al grito de ladrón?
-Sí. Una vez, en Córdoba y Florida. Yo dirigía River. Estaba caminando con mi mujer. Me iba a comprar zapatos. En ese momento pasa uno y me reputea en el corte del semáforo. Me reí, viste. Miré y el tipo se para del otro lado de la calle. Y otra vez me vuelve a putear. Ahí fui y le pegué una piña. ¿Cómo me va a putear? ¿Está loco? Yo me peleo si me joden. Aunque me caguen a palos.

-¿Y te peleás seguido?
-Ahora no tanto. La otra vez me agarré jugando al Baby en el club de mi barrio. Uno me recontra puteó y nos peleamos. Yo no le falto el respeto a nadie porque no me gusta que me lo hagan. Es imposible que yo carajee a alguien.

-¿Es difícil para ustedes ir a jugar al fútbol? ¿Te pasa que te quieren pegar o tirar un caño porque sos Gorosito?
-Yo soy un enfermo. Tengo un equipo de Baby con mi hijo y con los hijos de mi amigo… Martes y viernes hacemos partido contra otros barrios cerca de mi casa. Jugamos por la cancha, que vale 600 pesos por equipo. Y jugamos a morir. Me cuesta jugar con los que no saben jugar. Voy y lo hago, pero no lo hago en serio. Te la dan mal, se la das y no te la devuelven. Me gusta jugar con los que juegan bien.

-¿A qué jugador elegirías para uno de tus desafíos de Baby Fútbol?
-Elijo tres. Porque uno solo se me hace difícil. Peñalba, Fabbiani y Riquelme. A ellos no se la podés sacar.

Se sienta a un costado. En Unicenter. En el restaurant de planta baja. Pide un café y se larga a hablar como hace años. Saluda a algunos que lo reconocen y sigue. Viene de entrenar a su Tigre. Y está por volver a su barrio. Ahí va y viene. A ver a sus hijos. A jugar a la pelota. Habla así. De jugar a la pelota. De los pibes que ahora dirigen. De los valores de sus viejos. Dice textuales dentro de sus textuales. Y Néstor Pipo Gorosito (55) baja un discurso que no le importa que vaya en contra de la supuesta modernidad.

-¿Seguís pensando que a "papá boludo, hijo boludo"?
-Absolutamente. Yo adelante de mi hijo no me voy a poner a insultar. Y no voy a permitir que él le falte el respeto a alguien. Pero esa vez, en Lanús, había un pibe que no paraba de decirme cosas delante del papá. Entonces tiré la frase. Es una ecuación simple pero casi todo el mundo me dice que es verdad. Yo siempre cuento lo mismo y mis hijos me cargan. Una sola vez mi papá me pegó un voleo en culo, como a los 14 años. Y mi mamá me pegó una vez con una chancleta, una vez que le pegué a mi hermana. Ni me gritaban. Igual yo les tenía un respeto sublime. Estoy convencido de que los valores te los dan en tu casa.

En River le tienen respeto-miedo a Gallardo: el que entra corre como si se fuera a morir
-¿Por esos valores no te fuiste de Tigre?
-Sí. Mi deuda es salir campeón con San Lorenzo y sé que voy a volver. Ahora tuve la posibilidad. Pero le había dado la palabra a Tigre. Yo les dije a los jugadores "si se quedan todos ustedes, yo me quedo". Los muchachos le dijeron al presidente "si se queda Pipo, nos quedamos todos". Yo no puedo irme y dejar a los pibes pegados. Aun sabiendo que me tendría que haber ido.

-¿Por un progreso en tu carrera o porque no querías dirigir en la B?
-No fue por no dirigir en la B. Salimos campeones, tenemos la única estrella de Tigre. No hay nada más arriba. Por eso, si hubiera sido mi hijo el técnico, yo le habría dicho "andate, te tenés que ir de Tigre".

-¿Relanzaste tu carrera en Tigre?
-Sí. Que el equipo haya jugado bien me relanzó. Y ganar me relanzó. Que es bueno y malo a la vez. Porque no es que yo ahora sé más que antes porque gané.

-¿En qué hace la diferencia un entrenador?
-En su capacidad. En su coherencia. Y en el material que tenga. Cuando yo era más chico confiaba todo en mi trabajo. Me decía "dame lo que quieras que yo me arreglo". Me vendían jugadores y no me calentaba. Pero después te das cuenta de que no te arreglás nada. La calidad de la materia prima la tenés que suplantar con cuatro años de trabajo. Y a vos los clubes te dan tres meses. Si no, volás… La mayor virtud que yo le veo a River, por ejemplo, es la intensidad con la que juega. Y la exigencia que debe tener el entrenador con sus buenos jugadores. El respeto-miedo entre comillas que le tienen a Gallardo. El que entra, corre como si se fuera a morir.

Los entrenadores que no jugaron, mientras ganan van bien. Cuando pierden se les arman quilombos de novela en los grupos
-¿Ese respeto-miedo se consigue con personalidad o con triunfos?
-Ganando y poniendo al que juega bien. Ahora, una cosa es decir "saco a tal y pongo a tal", que la diferencia es mínima. El problema es cuando tenés a 12 jugadores nada más…

-¿Todos los técnicos se manejan así o cambió la tendencia?
-Hay una generación nueva, que la mayoría son todos estos pibes que no jugaron a la pelota, que se creen que ganan ellos. Entonces, hoy juegan con tres atrás, mañana con cuatro, pasado con cinco… Quieren mostrar que hacen algo diferente. Se tienen que dar cuenta de que el entrenador pierde. Los jugadores son los que ganan. Estos chicos cuando pierden es porque "faltó concentración". Nunca dicen "perdimos porque me equivoqué yo". Y cuando ganan declaran "los superamos porque apretamos la segunda pelota, porque achicamos… ¿Cómo es que dicen? Ocupamos bien los espacios tras pérdida… Hay cinco o seis frases hechas que repiten todo el tiempo".

-¿Es realmente así o en realidad molesta que dirija gente que no haya sido futbolista?
-Una mezcla de las dos cosas. Te soy sincero. Como quizás a algunos periodistas les molesta que yo vaya a trabajar a un canal si no estudié.

-No debería molestar si estás capacitado para hacerlo, si te preparaste.
-Ser entrenador no es hacer el curso. Acá vos vas, pagás la cuota mensual y te dan el título. Yo hice jardín de Infantes, Primaria, Secundaria, Terciario, post grado jugando al fútbol. Fui profesional durante 20 años. Más 15 años de Inferiores. O sea, antes de ser técnico jugué 35 años a la pelota… ¿Se entiende? Y acá uno porque fue a ver a Klopp se cree entrenador. ¿Y qué tiene que ver? Yo fui a ver a Andrea Bocelli y no tengo idea de cómo cantar… Por eso mientras ganan, van bien. Pero cuando pierden se les viene un quilombo de novela dentro de los grupos. Es fácil: hay que ir y preguntarles a los jugadores cómo se manejan cuando ganan y cómo cuando pierden.

Cuando dicen que hay que hablar el mismo idioma de los chicos es un error. Por más que venga un pibe no le voy a decir ‘hola gato, cómo va’
-¿Vos decís que eso les puede pasar a Beccacece, o antes a Holan?
-Les pasa a la gran mayoría de los que no jugaron. Porque no tienen lo vivido. Pasa que desde adentro se venden cositas que a veces de afuera se quieren comprar… Yo tuve un entrenador que le tirábamos la pelota y la agarraba con la mano. Y la devolvía con la mano. ¿El tipo ese después me iba a decir qué tenía que hacer yo en la cancha?

-¿Te molesta cuando se habla de técnicos que ya están grandes?
-Hoy no me jode. Pero hace dos o tres años estaban con eso de poner todos pibitos a dirigir. Y hay pibitos que son capaces y otros que son incapaces. Como hay grandes que son incapaces. Cuando escucho fútbol moderno me enloquezco. El fútbol es uno solo. Es más simple. Es reiterar movimientos. Guardiola nos puso en bolas. Nos demostró que estábamos atrasados 200 años. Que todos los jugadores, salvo el arquero, tienen que jugar en 360 grados. Podemos hablar de salir jugando. Hay que elegir cuándo, obvio. Pero si un jugador profesional no puede dar un pase de acá a 5 metros… Y el que recibe, pararla para jugar… Hay que salir de la línea de pase. Si no podés enseñar eso, no podés dirigir.

-Guardiola los desnudó pero también obligó a volver a algunas formas.
-Sí. Pero perdimos lo que nos identificaba: la inventiva argentina. Hoy son todos iguales. El 4 igual que el 8. El 8 igual que el 9. Vos antes veías aquel de bigotes y era Luque. Hoy ves a todos con barbita, pelito corto y la raya hecha con la maquinita. Le han sacado la personalidad al jugador. Antes esas pequeñas cosas marcaban al futbolista.

-¿Por qué pasó? ¿Quiere dominar el técnico? ¿El jugador tiene menos personalidad?
-Porque la sociedad hace que todos tengan menos personalidad. Que sean todos iguales. Todos descartables.